Curso de homeopatia: te abrirá muchas puertas

La homeopatía es un sistema curativo (tal la definición del Diccionario de la Real Academia Española) en el que confían más de la mitad de los españoles. No por nada, su demanda crece día a día. Si deseas conocer más sobre esta apasionante terapéutica desarrollada por el médico y químico alemán Samuel Christian Hahnemann en 1808, puedes matricularte a nuestro curso de homeopatia.

Principios básicos de la homeopatía

Su nombre surge de la unión de los términos griegos “hómeos” y “páthos”, que significan “similar” y “enfermedad”. Tiene sentido. ¿Por qué? Para lograr mejorías en la salud, emplea dosis mínimas o atenuadas de sustancias medicamentosas que, en cantidades mayores, provocarían síntomas análogos a los que trata. De ahí la premisa: “lo semejante es curado por lo semejante”. ¿Qué significa? Que, para aliviar o estimular la curación, parte de las mismas drogas o medicamentos existentes en la naturaleza, aunque potenciados mediante un proceso denominado dinamización.

Justamente, los llamados medicamentos homeopáticos (prescritos previa observación clínica rigurosa y administrados bajo la forma de gránulos o glóbulos), parten de una farmacología basada en una constatación experimental: la similitud. Por ello también, esta técnica terapéutica está íntimamente vinculada a la naturopatia (de hecho, muchas veces se usa como sinónimo de “homeopatía”), medicina alternativa o complementaria que utiliza remedios 100% naturales, sin efectos adversos nocivos para la salud.

¿Para qué sirve la homeopatía?

Vale aclarar que los medicamentos homeopáticos son una posibilidad entre otras de las que dispone el profesional de la salud.

Habrás escuchado que tienen en cuenta tanto al aspecto físico como al emocional. Asimismo, sabrás que potencian la capacidad auto curativa del ser humano, aportando múltiples beneficios, como tratamiento único o complementario. Aquí, algunos de sus usos más habituales:

  • En niños. Para tratar infecciones frecuentes, tales como otitis, faringitis o amigdalitis. También para corregir problemas de alimentación y para conciliar el sueño. Las alergias de la infancia responden bien a la medicación homeopática.
  • En hombres. Se usa en caso de problemas digestivos y urológicos (próstata o piedras, por ejemplo).
  • En mujeres. Para aliviar síntomas o problemas menstruales, infecciones en la zona íntima o urinarias recurrentes. Igualmente, aporta beneficios en casos de varices y sofocos. Durante el embarazo, también es de gran ayuda. Los medicamentos naturales pueden tomarse durante la gestación y el periodo de lactancia.
  • Para todos y todas, a cualquier edad. Como tratamiento exclusivo o complementario de problemas de piel, migrañas, síntomas asociados al reuma y a dolores articulares (fibromialgia y artrosis, entre otros ejemplos). Para calmar la ansiedad y mejorar los estados depresivos, la homeopatiatambién resulta muy útil.

Hay quienes llegan a asegurar que este método curativo es un factor que predispone a ser feliz.

Trata enfermedades, no enfermos

Esta afirmación parte de la idea de que un mismo síntoma o síndrome actúa de manera singular en cada ser humano que responde a una circunstancia (en este caso, un trastorno o enfermedad) de manera única. Esto es: desde lo corporal y lo psíquico, con sus más y sus menos, con sus posibilidades y flaquezas, sus recursos y carencias.

Por ello, el conocimiento de las sustancias de la naturaleza, base de la medicación homeopática, se integra y completa con el conocimiento del Hombre en sí, que debe tener toda persona que estudie, profundice y decida poner en práctica los principios de la homeopatia. Así, contando con un amplio bagaje de informaciones estrechamente vinculadas (lo que se conoce del paciente y su historia, y lo que se sabe sobre remedios naturales), se opta por una medicación en función de las características individuales. También, de la misma manera, se evita la toma de remedios innecesarios o que no causarían un efecto en esa persona en particular.

La homeopatía funciona

Quienes, en la actualidad, mantienen una lucha encarnizada contra esta medicina no convencional, atribuyen al “efecto placebo” la mejoría de algunas enfermedades o síntomas. Lo cierto es que esos detractores de la medicina natural no son capaces de refutar o explicar los buenos resultados alcanzados por la homeopatia en niños pequeños (bebés), personas con déficit intelectual o, inclusive, en animales (homeopatía veterinaria). Ello equivaldría a decir que, con basamento en los miles casos recogidos por el método experimental desde los tiempos de su creador, la homeopatía funciona, le pese a quien le pese.

Como verás, la homeopatia, como medicina natural, pone a tu disposición un abanico de posibilidades, ya sea que te interese saber más sobre este tipo de medicina o, como profesional, agregarla a tu “caja de herramientas terapéuticas”. Si quieres profundizar en su conocimiento puedes acceder a nuestro curso de homeopatia para sumar conocimientos y ponerlos en práctica para ayudarte y/o ayudar a otros a vivir mejor.

15/08/2018
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